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El fotolog de maravillas10
¿HABLAR POR HABLAR?

Me sorprende y admira que desde que existe este espacio muchos remiten sus escritos, interesados, a la vez que preocupados, por muchos temas que a todos nos afectan de alguna manera, no solo en esta España que se va agrietando, sino incluso a nivel internacional, ya que todos somos ciudadanos de este mundo que va por un camino equivocado. Seres de todos los rincones y de todas las condiciones, aportando sus posibles soluciones.  Lástima que sea normalmente corto y no pueda acoger todas las cartas que se envían, muchas de ellas además con buena literatura; también es cierto que mayormente solo sirven como el recurso del pataleo ante el nulo caso de quienes pueden y deben solucionar los problemas. 

(A. Santamaría )

Al leer esta carta de un lector en un semanario no puedo dejar de hacer alusión a lo fácil que es ahora quejarse en cualquier lugar, en periódicos, en tertulias de televisión y en cualquier red social. La verdad es que estamos descontentos, que todos tenemos algo de la sociedad que nos rodea, de los usos y costumbres y sobre todo de la política y políticos actuales que nos enfada y mucho. Algunas veces cada uno ofrece una solución, la suya, que parece que sería la mejor opción, pero que no todos comparten.

Quizá se quede sólo como una posibilidad de desahogo, como aquel famoso derecho al pataleo, que se substancia en una mera queja y nada más.

Ahora cada protesta tiene más repercusión pero se diluye en el vocerío general. El mérito era decirlo en una pequeña comunidad, en un comedor cerrado donde retumban las palabras que devuelve el eco, protestar en vivo, sin anonimato y quedarse  "agustito". Y no morir en el intento, claro.

Me imagino a las monjas de clausura del convento de las Claras en Sevilla protestando y quejándose... ¿o no?

Besos.



022
COCHES ANTIGUOS

Tú eres el corazón con lo vivido;
en ti está todo lo que atrás vamos dejando,
lo que hemos ido con pasión amando,
definitivamente ya perdido.

En ti vemos las gracias que se han ido,
los paisajes y el cielo de ayer, cuando
las cosas que ahora sigues recordando
flotan sobre las aguas del olvido.

Pero vives y estás: claro y pequeño,
miras aquellos prados, aquel sueño
tan lejano, las rosas de aquel día.

Crees que puedes cambiar toda la suerte
y, aunque vamos derechos a la muerte,
vives de lo pasado todavía.

José García Nieto: Al espejo retrovisor de un coche

Los espejos retrovisores de los coches son  muy interesantes y no sólo por lo bien que queda una foto de lo que en ellos se ve reflejado, como una foto dentro de otra sino porque nos enseña no lo que vamos viendo sino lo que vamos dejando atrás. Es como vivir de lo pasado, del pasado. Como si fuera el receptáculo de todo lo que ya se ha ido, como ocurre con las cosas de la vida. Tiene razón el poeta, es como una mirada hacia atrás, hacia lo que hicimos recientemente.

Es una parte del coche tan habitual que no reparamos en todo lo que puede significar. No sé si en las carrozas, calesas o coches de caballo habría espejos retrovisores pero bien sería un recuerdo del recuerdo, como el que vi en un patio precioso de un palacio palmesano.

No se estila, ya sé que no se estila...a trotecito lento.

https://www.youtube.com/watch?v=tpv9UGX8LQI

Besos.

022
BUSCANDO EL AMOR O NO

Tengo una amiga que no ha perdido la fe en la humanidad. O sea que sigue buscando el amor en todos los sites que unen parejas, cruceros de solteros, reuniones de singles: hasta está pensando en presentarse a First Dates. 

Muchas veces me he preguntado si algún día se le acabarán las ganas de buscar pareja, si se resignará a esta soledad en la que parece sentirse cómoda, pero de la que lucha por escapar. Sospecho que mi amiga ha convertido esta búsqueda en el motor de su vida. Un día, hace poco, me atreví a preguntarle si merecía la pena tanto esfuerzo y tantas cenas en sitios mediocres con hombres que no le llegaban a la suela del zapato. Su respuesta fue que por supuesto que sí, que lo importante no era el destino sino el viaje y que, tras cada desencuentro, volvía a su casa aliviada y confortada con la idea de que era muchísimo mejor estar sola que mal acompañada, aunque volvía a salir a la caza con ganas renovadas.

Me temo que en la residencia de ancianos a la que iremos a parar dentro de unos años, mientras yo aprendo, por fin, a hacer sudokus, ella continuará en busca de alguien con quien bailar bossanova hacia el atardecer, pero esta vez el bailarín tendrá una artritis de caballo y el atardecer estará mucho más cerca.

 

025
A LA SOMBRA

Mi sombra no es muy grande y va siempre conmigo,

pero qué hacer con ella, yo nunca lo he sabido.

Es idéntica a mí, mide lo mismo de alto,

y salta junto a mí cuando a la cama salto.

Lo más raro que tiene es que crece a su modo,

no como hacen los niños, que es siempre poco a poco;

porque a veces se estira cual si fuese de goma

y es tan pequeña a veces que se esfuma y se borra.

No tiene ni noción de cómo juega un niño,

y encuentra mil maneras de ponerme en ridículo.

Se nota que es cobarde por cómo se me pega,

pero yo hago igual que ella: ¡me pego a mi niñera!

Un día muy temprano, antes de verse el sol,

salí al jardín: brillaba rocío en cada flor;

pero mi sombra vaga, dormida y haragana,

no se vino conmigo y se quedó en la cama.

(Robert Stevenson)

Me ha sorprendido muy gratamente este poema de Stevenson que se titula "La sombra". Y me ha recordado, como es lógico, la historia de Peter Pan, el niño que no quería crecer y su sombra se fue de por libre. Como el niño del poema que se fue al jardín muy temprano y la sombra se quedó en la cama.

La sombra es algo que siempre va con nosotros y se estira o se encoje dependiendo del sol y su posición en la hora del día. Pero a veces, muy obediente se pliega a nuestros deseos y se diluye en una sombra más grande. Como en este caso de la foto. Todos protegidos debajo de este enorme árbol de la Plaza de Anaya, sobre todo, cuando a las 11 de la mañana ya teníamos 30 grados de nada. Ya se sabe eso de que "quien a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija".

No queda otra...

Besos.



024
EL BAÚL DE LOS RECUERDOS

Si quieres sentir una felicidad antigua y pequeña aunque luego termines triste; si quieres un subibaja de emociones repartido a lo largo de varias semanas; si quieres recordar lo que eras -y los sueños que albergabas, y con qué cemento te armaste, y las postales que dejaste sin contestar-; si quieres sentir todo eso, digo, revuelve el trastero, vacía estanterías y armarios, hazte con cajas de cartón, sálvate a tí mismo empaquetando lo insustituible  y empieza a hacer una mudanza.

Ese ejercicio que consiste en hacer inventario de uno mismo, en ver lo que te falta y lo que te sobra 20 años después, en deshacerte de lo accesorio y en dejar lo necesario. La vida empaquetada no suele ocupar demasiado. O mucho, según se mire. Por ejemplo, 30 cajas de libros. Por ejemplo, un montón de álbumes con imágenes en papel fotográfico. Por ejemplo, el bazar loquísimo de los hijos. Por ejemplo, la primera colección que terminaste y que pagaste de tu bolsillo. Por ejemplo, aquellos trofeos infantiles y dorados que te deslumbraban. Por ejemplo, unas postales del padre que ya no tienes.

Todo eso eres. Todo eso ocupas. De todo eso estás hecho: justo ese montón de cosas que no caben en un pendrive.

(Pedro Simón)

Es verdad. En la vida se van acumulando cosas increíbles, de esas que aunque ya no se usan da penastirarlas porque son un recuerdo muy especial para nosotros, aunque quizá a los demás no les digan nada. Para los que no hemos hecho mudanzas en nuestra vida, esto de hacer cajas y meter en ellas objetos es algo que no contemplamos. Y los que hayan tenido la desgracia de tener que deshacer una casa de padres que ya se marcharon ambos, el hecho de tener que dejar de lado cosas debe ser algo muy doloroso.

Dicen que toda nuestra vida no puede caber en unas cuantas cajas. Pues no estoy tan segura. De cosas prescindibles y materiales quizá. Pero de lo que realmente es importante e insustituible quizá sí.Y tal vez eso se pueda aplicar también a las personas.

¿Qué pasaría si abrimos cajones de muebeles antiguos? Pues que seguro que con cuatro o cinco objetos podríamos reconstruir toda nuesta vida... como el famoso baúl de los recuerdos.

No es un baúl, es maravilloso bargueño antiguo. De museo.

Besos.

032