x

Uso de cookies

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación.
Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Puede obtener más información, o bien conocer cómo cambiar la configuración, en nuestra Política de cookies

Buscar ...
El fotolog de maravillas10
EN LA ISLA

"Ningún hombre es una isla", escribía el poeta inglés John Donne, capaz como nadie de calar en el corazón solitario de sus paisanos. La soledad crónica perjudica seriamente la salud, advierten los científicos. Puede ser tan dañina como la obesidad o como fumarse quince cigarrillos al día. El aislamiento social incrementa hasta un 26% las posibilidades de una muerte prematura , dispara los niveles de presión sanguínea y de enfermedades cardiovasculares y eleva el riesgo de adicciones, depresión y demencia.

El informe 'Atrapados en una burbuja', elaborado por la Cruz Roja Británica y por la asociación de cooperativas Co-op, ha servido de momento para dar la alarma: uno de cada cinco británicos reconoce que siente solo "siempre" o "muy a menudo". La mitad de los mayores de 75 años viven solos y la mayoría reconoce que se pueden pasar días e incluso semanas sin interacción social. La soledad forzosa se arrastra a veces como un estigma, y la mayoría que ha pasado por el trance reconoce las resistencia o las dificultades para buscar ayuda.

(Carlos Fresneda)


La soledad no buscada se está convirtiendo en un problema social y personal terrible. De vez en cuando nos enteramos de personas a las que encuentran muertas en su domicilio y que llevan así incluso años. Me da una tristeza tremenda, no sólo por el hecho de morir en soledad sino sobre todo porque nadie les haya echado de menos en todo ese tiempo.

Esto parece ser que es especialmente preocupante en Gran Bretaña hasta el punto de que se ha creado un Ministerio de la Soledad. Y a este tipo de personas lo llaman personas-isla, por estar separadas del resto de la sociedad. No es de extrañar que ahora con el Brexit eso se acreciente aún más. El inglés además es una persona extremamente distante que se ruboriza si le das un cachete en el hombro en signo de amistad o le bromeas demasiado, mientras que los españoles, quizá por cuestión del clima, somos más de socializarnos en la calle, pero aun así es bien penoso.

Un templete siempre me ha parecido como una isla en medio de una plaza pero sin embargo puede funcionar como un lugar de encuentro.

Besos.

 

035
PARA INSPIRARSE

Esta semana una estudiante de periodismo de la Universidad Complutense me preguntó qué hacía para inspirarme, pero me dio vergüenza reconocerle que darme una ducha, por lo que le dije la verdad, que la inspiración eran los plazos. Hay tipos que para resolver un problema o antes de dar una respuesta necesitan dormir un rato, o darse un paseo, o fumar un cigarrillo en el balcón. Cuando lanzan la colilla al patio la decisión ya está tomada y además es irrevocable. Yo para terminar una columna necesito una ducha.

A veces tengo que salir precipitadamente de la ducha y buscar un bolígrafo y una libreta, y luego regreso al agua a por más, como un pescador en racha. La distancia entre el paciente y el escritor es a veces de un bolígrafo, el problema es saber quién está a cada lado. El poeta mexicano Mario Santiago leía en la ducha, pero era su compañero de piso Roberto Bolaño el que se encontraba sus libros mojados y no hallaba explicación.

(Ricardo Colmenero)


Se suele decir que para crear algo hay que estar muy atento a todo, pero preparado. Que cuando llegue la inspiración nos pille trabajando. La idea esa del escritor mirando a las musarañas esperando que le llegue la idea de lo que quiere decir se cae por su propio peso. La inspiración hay que trabajá
rsela. Pero también es verdad que algunas situaciones o entornos la favorecen más. En medio del campo, a la orilla del mar o sentado en un café viendo pasar a la gente por la calle pueden ser unas opciones posibles. Dando un paseo en soledad o leyendo algo de otro autor puede ayudar. Y todas respetables.

Recuerdo una de las últimas pelis de Woody Allen en la que salía un tipo que sólo sabía cantar ópera bajo la ducha y optaron por ponerle una en medio del escenario para que le saliera bien cada función. Es un poco como lo que le pasa a este periodista. Pero en tiempos de sequía, que venga así la inspiración puede salir un poco caro y ser un derroche.

También asomado a una de las torres del Alcázar segoviana, la contemplación del paisaje de Castilla puede servir.

Besos.

024
EN LA BARRA DE UN BAR

Un solitario individuo entra en un bar de Chicago a las cinco de la tarde y pide tres güisquis juntos. El camarero se queda perplejo. Aun así, le sirve sin rechistar los tres vasos alineados sobre la barra. El cliente se los bebe uno tras otro, paga religiosamente y se marcha. Al día siguiente, reaparece con puntualidad británica a tomarse sus tres copas a esa hora que la tradición inglesa reserva para el té, y así durante un par de semanas. Un lapso de tiempo más que suficiente para que el barman se crea con la confianza para satisfacer su curiosidad. Tras disculparse anticipadamente por meterse donde nadie le llama, le inquiere que por qué, a diferencia de todo el mundo, no pide sus consumiciones de una en una. "La razón -esgrime- es muy sencilla. Somos tres hermanos que vivimos en otras tantas ciudades de EEUU y celebramos siempre a la misma hora lo unidos que estamos".

Despejado el enigma, el camarero se olvida del particular. Al cabo de cuatro meses, tan singular parroquiano le requiere que, en vez de las tres copas de costumbre, sólo le ponga dos, lo que mueve su inquietud. Al esbozar cierta turbación, el feligrés le tranquiliza y le aclara sonriente el porqué del súbito cambio: "Simplemente, he dejado de beber". Dicho lo cual, se atiza los potes correspondientes a sus dos hermanos ante la estupefacción de su interlocutor, aun siendo la barra de un bar un escaparate de las cosas más asombrosas.

(F. Rosell)


Esta historia parece sacada de una película americana y fácilmente nos podemos imaginar la escena en ese bar de Chicago, con ese camarero solícito pero que quiere ser discreto. Desde luego que el asunto llama la atención, pedir tres copas juntas y beberse una tras otra en soledad y así cada día, llama la atención de cualquier barman aunque no se atreva a decir nada, pero sí a pensarlo. Cuando vió que un día tomaba solo dos, se puso en lo peor y pensó que uno de los hermanos había muerto. Por lo que el final es aún más sorprendente. Conozco otra historia de alguien que se tomaba dos vasos de vino a la vez, uno para él y otro para su mejor amigo que era él mismo...

Normalmente los camareros de bar de copas están curados de espanto sobre todo con los clientes de todo pelaje que acuden habitualmente, muchos solos, con ganas de conversación y se sientan en la barra. Suelen ser de ver, oir y callar. Qué no verán, qué no oirán y cuánto tendrán que callar. Y siempre tener presente este refrán: "Beber que tengo buen vino, de política no hablar, no armar broncas ni jaleos, y, antes de salir, pagar".

Besos.


 

034
SOLO LLAMÉ PARA DECIRTE QUE TE QUIERO

 

Definida como la incapacidad para identificar y expresar las emociones propias y ajenas, la alexitimia afecta, según la Sociedad Española de Neurología, al 10% de la población mundial

"Una vez conocí a un alexitímico. Se llamaba Félix. Al menos, su nombre era capaz de identificarlo. No estoy seguro de si se sentía a gusto cada vez que estábamos juntos. Jamás me dijo que se alegrase de verme, aunque supongo que a veces no hace falta hablar para expresar sentimientos. Al menos, no conmigo".

Félix de la Iglesia podría haber permanecido para siempre en el anonimato. Ocultar su identidad del mismo modo en el que reservaba sus emociones. Pero no fue así. Fernando de la Calle se encargó de hacer las presentaciones en su libro Alexitimia: La imposibilidad de decir "te quiero". "Siempre nos cuesta menos expresarnos con la historia de "la amiga de una amiga", asegura este escritor. "Por eso, di vida a Félix de la Iglesia, una versión bastante similar a mí, parecido hasta en el nombre. Yo no sufro alexitimia. Simplemente, me cuesta mostrarme al mundo. Félix fue el canal para mostrarme más valiente y volver a darle a un "te quiero" la importancia que tiene".

(Victoria Gallardo)


Del  mismo modo que algún día hemos comentado la facilidad con que la gente se dice, sobre todo por escrito y en las redes sociales, lo mucho que se quiere, hay personas, sobre todo en vivo y presencialmente a las que les cuesta horrores un te quiero. No es porque no lo sientan, es que son incapaces de verbalizarlo. Hoy me acabo de enterar de que se trata de una patología que está estudiada y que se llama alexitimia.

Aunque no siempre es necesario hablar para expresar sentimientos no está de más decirlo a quien de verdad lo merece y en el momento oportuno. Y darle al "te quiero" la importancia que tiene. Y escucharlo viene tan bien... O leerlo en un mensaje cuando estás lejos o trabajando fuera. Qué bien sienta como en la canción que te digan: Solo llamé para decirte que te quiero...

https://www.youtube.com/watch?v=1bGOgY1CmiU

O llama a la puerta. Alguien te contestará del otro lado.

Besos.


012
UNA CASITA DE CUENTO

Si salgo un día a la vida
mi casa no tendrá llaves:
siempre abierta, como el mar,
el sol y el aire.

Que entren la noche y el día,
y la lluvia azul, la tarde,
el rojo pan de la aurora;
La luna, mi dulce amante.

Que la amistad no detenga
sus pasos en mis umbrales,
ni la golondrina el vuelo,
ni el amor sus labios. Nadie.

Mi casa y mi corazón
nunca cerrados: que pasen
los pájaros, los amigos,
el sol y el aire.

(Marcos Ana)


A fondo de una calle ancha de Segovia, exactamente al final de una bocacalle se podía contemplar, medio escondida, como celosa de su intimidad, esta casa, que tiene toda la pinta de haber sido mimosamente restaurada a diferencia de la que está al lado que debieron ser de la misma época. Me encantó porque se ve una casa cuidada, vivida, con la calidez que le aportan sus habitantes. Las plantas, la ropa tendida y ese ventanal cerrado son buena prueba de ello. Quizá sea para sus propietarios la casa ideal, aquella que todos tenemos en nuestro interior y que no siempre se consigue por multitud de motivos.

El poema de Marcos Ana es un generoso ofrecimiento de su casa para sus amigos. Una casa abierta, sin llaves, donde entre y salga el aire, el sol y la luna. Muy bonito.

Me pregunto si tenéis la casa soñada o la que tenéis la habéis acercado a esa idea romántica a tope. A mí me gusta la mía, porque es una casa amplia, luminosa, vivida y cómoda. Tengo en ella todo aquello a quien quiero. No necesito más.

Besos.


034